Lemme tell you what ‘Like a Virgin’ is about. It’s all about this cooze who’s a regular fuck machine, I’m talking morning, day, night, afternoon, dick, dick, dick, dick, dick, dick, dick, dick, dick.

Then one day she meets this John Holmes motherfucker and it’s like, whoa baby, I mean this cat is like Charles Bronson in the ‘Great Escape’, he’s digging tunnels. Now, she’s gettin’ the serious dick action and she’s feeling something she ain’t felt since forever. Pain. Pain.

Reservoir Dogs (1992)

Ay amigos, que pronto olvidamos ser un niño inocente y nos convertimos en auténticos guerreros cubiertos de cicatrices. Y es que la pasada generación, si en algo fue pionera, en facilitar las peripecias del jugador se lleva la palma.

Cuesta mucho ponernos en situación a estas alturas, pero os haré un poco de retrospéctica. Para la mayoría del público occidental, no pudimos catar la pequeña maravilla de From Software hasta más o menos mediados de 2010. Demon’s Souls se presentaba como algo desafiante. Misterioso y discreto en cuanto a trama, y duro pero justo con el aventurero que se atreviese a poner un pie en el tenebroso reino de Boletaria, envuelto a una perpetua niebla que había sentenciado para siempre aquél lugar.

RD_LaV_1

Un par de secuelas más han ido apareciendo con la llegada de Dark Souls, y con ellas una ingente multitud de fans sedientos de almas. Y digo esto, porque ahora parece que nos hemos acostumbrado a estas mecánicas. Es difícil empezar la partida y notar que ya estamos hechos de otra pasta, que el desafío no nos resultará tan jodido como aquella primera vez. Hemos tomado consciencia del sistema guiado que tanto hemos visto en otros juegos de rol.

Hace poco me dí cuenta de ello, y quise intentar recuperar esa sensación de indefensión al tomar contacto con la saga Souls, pero cientos de horas recorriendo los entresijos de Lordran acabaron con mi inocencia. Por ello, ignorando por completo las guías, comencé una nueva partida de la misma forma que la primera vez. Mi pequeño ladrón estaba listo para aventurarse nuevamente en el juego. La idea era simple: avanzar con curiosidad en los detalles y evitar la insensatez en cada esquina. No era lo mismo, pero no dejaba de ser satisfactorio encontrar alguna que otra cosa que había dejado escapar otras veces.

Os invito a todos en empezar alguno de los primeros juegos en total indefensión. Es bonito recordar la inocencia, aunque ya seamos unos viciados del copón.

 

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

CERRAR