Por ahora, no hablaremos del asedio al que los dioses tenían sometido al Gran Sabio. Si hablaremos de la bodhisattva Kuang-Ing. Era una de las invitadas de honor del Festival de los Melocotones Inmortales. Al llegar al lugar donde se celebraría el Gran Festival acompañada de su mejor discípulo, Huei-An, comprobó que el lugar estaba como si hubiera pasado un vendaval, las mesas del revés y todo tirado por los suelos. Inmediatamente se dirigió a ver al Emperador.

-¿Por qué está todo tirado por los suelos en el Gran Festival?- Preguntó la bodhisttva.

-Siento decirle que en esta ocasión no habrá ninguna celebración.- Contestó el Emperador. -Un mono engreído ha destrozado los preparativos.

-¿Y de donde ha salido ese mono?- volvió a preguntar Kuang-Ing.

-El mono nació de un huevo de piedra en la cima de la montaña de las Flores y Frutos, que se encuentra en el país de Ao-Lai en el continente de Purvavideha.- Respondió el Emperador. -En el mismo momento de su nacimiento, de sus ojos salieron dos rayos de luz que se vieron incluso desde el Palacio Celeste. No le dimos la mayor importancia y esto se convirtió en el mayor error de mi interminable vida. Cuando creció, borró su nombre y el de sus hermanos del Libro de la Muerte, obligó a los Dragones de los Cuatro Puntos Cardinales a ofrecerle sus mejores atavíos de guerra. Para tenerlo controlado lo traje al Cielo y lo puse al cargo de los establos imperiales pero no le gustó y se largó. Por su rebeldía, mandé al Devaraja Li-Ching y  al príncipe Nata para apresarlo por la fuerza, pero no pudieron con él y no me quedó mas remedio que volverlo a traer hacerlo encargado del Jardín de los Melocotones Inmortales. Nuevamente me la volvió a jugar, se comió todos los melocotones de los arboles mas viejos, entró en el banquete del Gran Festival y se comió y bebió todo lo que vio, y para rematar, se coló en el palacio de Lao-Tse comiendose todas las píldoras de elixir de oro, incluso robó comida y vino para compartirla con sus hermanos monos. En estos momentos , he mandado a todo el ejército celeste a la cueva en la que vive para apresarlo y darle el castigo que se merece, pero ya hace mucho tiempo que partieron y no tenemos noticias.

Al oír ese cúmulo de osadías, Kuan-Ing se dirigió a Huei-An, también conocido como Principe Moska y le dijo: -Baja inmediatamente a la montaña de las Flores y Frutos y presta toda tu ayuda para ayudar a capturar al monstruo.-

Huei-An se arregló las ropas lo mejor que pudo y montándose en su nube, llegó a la cueva del mono volando como un destello. Huei-An además de ser discípulo de Kuang-Ing, es el segundo hijo del Devaraja Li-Ching. Su padre enseguida le puso al corriente de la situación y sin pensarlo, se lanzó al campo de batalla en busca del que llamaban Gran Sabio Sosia del Cielo.

-Soy el Príncipe Moska, hijo de Li-Ching y discípulo predilecto de Kuang-Ing y vengo a capturarte monstruo.- Le dijo Huei-An al Gran Sabio.

Tras un intercambio de palabras que poco a poco se fueron tornando en insultos, empezó la refriega. Si espectacular fue la batalla del día anterior, mas aún lo fue la de aquella mañana. Moska también portaba una barra de hierro de igual calidad que la de su oponente. Igualadas eran sus armas y también su fuerza y artes de guerra. Tras cruzar sus armas mas de cincuenta veces, al príncipe le empezó a pasar factura el cansancio, sus hombros y piernas ya no reaccionaban con la frescura del principio de la batalla y sin embargo, el mono no parecía resentirse. Al final, Moska se retiro derrotado pero sin sufrir ningún daño, salvo en su orgullo.

-Ese mono es un verdadero maestro.- Dijo Moska a  su padre. -Pidámosle al Emperador que nos mande refuerzos.-

Li-ching accedió a lo envió ante el Emperador.

-Es imposible derrotar a ese monstruo, mande refuerzos o no acabará nunca con ese rebelde.- Informó Moska al emperador.

El Emperador soltó tremenda carcajada. -¿A quien voy a mandar si ya tengo allí a cien mil soldados celestes, a los cuatro Devarajas y al Príncipe Nata?-

-Vuestro sobrino Er-Lang.- Le informó la bodhisattva al Emperador. -Recordad que él solo venció a seis monstruos y partió en dos la Montaña de los Melocotones para salvar a su madre.

Enseguida el Emperador reaccionó y le mandó el mensaje a su sobrino, contándole todos los acontecimientos y pidiéndole encarecidamente que colabore en la empresa de derrotar al monstruo.

Er-Lang accedió a la petición de su tío y montándose en un viento huracanado, se presentó en el campamento de Li-Ching, en menos que llega una gota de agua al suelo desde la hoja de un árbol, ofreciéndole un plan para atrapar al monstruo, puesto que la fuerza bruta no funcionaba.

-Vosotros rodead la montaña con las Redes Cósmicas, pero dejad una abertura en el centro, en la parte mas alta.- Les dijo Er-Lang. -Yo me enfrentaré al monstruo y si consigo derrotarlo, intentara huir por el hueco de la red, momento en el cual, tú Li-Ching, estarás esperándole con el espejo de reflejar monstruos en tus manos. Cuando su reflejo quede grabado en el espejo, ya no le perderé de vista, no podrá esconderse por mas que quiera.-

Una vez acabados los preparativos, Er-Lang se puso en el entrada de la caverna.

-¿Quien eres tú?- Preguntó desafiante el Gran Sabio.

-Soy Er-Lang y vengo a acabar con tu osadía.- Contesto el sobrino del Emperador.

Después de un intercambio de información sobre sus identidades, el mono acabó lanzandole una serie de improperios y burlas que hirieron el amor propio de Er-Lang, que enseguida lanzó sobre él un potente tajo de su lanza, que el Gran Sabio bloqueó sin mayor esfuerzo. Ambos, desconocían quien de los dos era el mas poderoso y al unisono sintieron el irrefrenable deseo de descubrirlo. Sus armas entrechocaron sin descanso ni tregua, buscando penetrar en la carne de su rival, pero se lo impedían sus continuas fintas y bloqueos. Un solo descuido, podía conducir a la muerte a cualquiera de los luchadores. Mas de trescientas veces cruzaron sus armas y viendo que así no había manera, Er-Lang se transformó en un gigante con una lanza acorde a su tamaño y lanzándole tremendo golpe a la cabeza del mono, que hacia un ruido ensordecedor al cortar el aire. El Gran Sabio bloqueó el ataque, transformándose en un ser tan grande como su oponente. La barra también adoptó un tamaño tal, que parecía uno de los pilares que sostienen el mismo cielo. Se enzarzaron en una batalla de titanes, que levantó un nube de polvo, que ascendía en el cielo hasta el Palacio de Jade. Esta confusión, la aprovecharon los Devarajas junto a los soldados celestes, para acorralar y atrapar a todo el resto de hermanos monos del Gran Sabio. Al verlo, a Wu-Kung le invadió una enorme tristeza que caló en lo mas hondo de su fuerte corazón. Totalmente desanimado, intentó huir transformándose en un pequeño gorrión. Lo perdieron de vista, pero Er-Lang abrió su tercer ojo que poseía en la frente y rápidamente le encontró posado en una rama. Fue una persecución agotadora, en la que Wu-Kung fue transformándose en variadas formas animales, en un intento fallido de escapar al tercer ojo de Er-Lang. Finalmente viendo que no podía escapar, el Gran Sabio y Er-Lang reanudaron su lucha.

Por otra parte, en el Palacio de Jade, el Emperador, la bodhisattva y Lao-Tse hartos de esperar, se dispusieron a acudir al campo de batalla para ver como iba la contienda. Al ver la situación, Lao-Tse quiso ayudar a Er-Lang y desde lo alto, donde se encontraba Li-Ching con el espejo, se quitó su brazal de acero rojo y lo dejó caer, golpeando al mono justo en la coronilla. Wu-Kung al estar enfrascado en la batalla contra Er-Lang, no pudo esquivarlo y dando tumbos acabó en el suelo. Al momento que se levantó rápidamente para seguir con el combate, el perro de Er-Lang, que siempre le acompañaba, le mordió la pantorrilla, lo que le hizo caer por segunda vez. Lamentándose en el suelo no pudo hacer nada cuando los Siete Sabios se abalanzaron sobre él y sujetándole, le rompieron el esternón de un golpe seco, para que no pudiera seguir metamorfoseándose y finalmente lo apresaron y amordazaron.

Derrotado el Hermoso Rey de los Monos, fué llevado ante el Emperador de Jade, que determinó que el prisionero fuera llevado al barracón de ejecutar monstruos, donde debía ser descuartizado y posteriormente cortado en trocitos. Ese era el castigo divino impuesto a embusteros y rebeldes.

No sabemos que le ocurrió al Rey de los Monos. Quien desee averiguarlo tendrá que escuchar lo que se dice en el próximo capítulo.

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kabralig

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