Wu-Kung junto con la Estrella de Oro del Planeta Venus, abandonó la caverna y juntos remontaron por encima de las nubes en dirección a los Cielos. Una vez allí, Wu-Kung quedó maravillado con aquel paraje. Todo estaba adornado de oro, plata y jade. Era como una pequeña ciudad en la que habitaban todos los inmortales que rendían obediencia absoluta al Emperador. El Palacio Celeste, estaba decorado con toda una serie de objetos extraños y preciosos, totalmente diferentes a los que se podían ver en la tierra.

La Estrella de Oro condujo a Wu-Kung ante el Señor del Cielo y nada mas verle, puso rostro en tierra. El mono por el contrario, permaneció de pié rascándose la cabeza irrespetuosamente. El  Emperador lo perdono por sus modales, ya que no conocia la etiqueta de la corte y les ordeno a sus consejeros que buscaran un puesto vacante que pudiera ocupar el inmortal caprichoso. Solo estaba libre el puesto de Pi Ma Wen que básicamente es el encargado de los establos. El Palacio contaba con mas de mil corceles, tan bellos y poderosos, como nunca se vieron en la tierra.

En menos de un mes, sus nuevos amigos inmortales y por tanto, funcionarios del Cielo, le organizaron al Mono un banquete por su extraordinaria gestión de los establos. Wu-Kung estaba muy contento por el reconocimiento a su esfuerzo, pero todo cambió al hacer la pregunta.

-¿Que puesto ocupa el Pi Ma Wen dentro del funcionariado celeste?-

Cuando los que Wu-Kung pensó que eran sus compañeros, le dijeron que su puesto carecía de cargo celeste, que los establos los puede llevar cualquiera y se mofaron de el, toda su alegría se tornó en amargura.

-¿Como es posible que se me trate con tanto desprecio? En la Montaña de las Flores y Frutos, yo era respetado por todos y aquí me desprecian mandándome tareas que cualquiera puede hacer. Yo tengo habilidades muy poderosas como para ser un simple mozo de cuadra.-

Ciego de cólera, dio una tremenda patada en la mesa del banquete, saco la barra de hierro de la oreja que en menos de un segundo, tomo el  tamaño y forma idóneos para la batalla. Repartiendo golpes a diestro y siniestro, se abrió paso hasta la puerta Sur del Palacio Celeste, monto en su nube y llegó a su verdadero hogar junto a sus verdaderos amigos. El Hermoso Rey de los Monos les explico todo lo ocurrido y como habían infravalorado sus capacidades poniéndole de mozo de cuadra.

Yo tengo cualidades para asumir el rango de Gran Sabio, Sosia del Cielo. Por tanto ese sera mi nombre a partir de ahora.-

Al siguiente día, el Emperador de Jade, se enteró de la que había liado el mono caprichoso. Entro en cólera y ordeno al Devaraja Li Ching y al príncipe Nata que arrestaran al mono en el acto. Con un ejercito de guerreros celestes, Li Ching y Nata, se presentaron en la cueva del Gran Sabio, Sosia del Cielo.

-¡Avisad a vuestro jefe!- Le dijo el príncipe Nata a unos monos que había en el entrada. El Gran Sabio, se puso su casco dorado, su peto de oro amarillo y sus zapatos de andar por las nubes, completando con su formidable barra de hierro con bordes de oro.

La simple presencia del Gran Sabio, con su completa armadura y con sus ojos inyectados en furia, ya hicieron mella en la Moral de Nata. El príncipe era un ser de aspecto aniñado, pero por sus venas corría sangre de dragón, lo que le concedía extraños poderes, incluso entre los inmortales. Al igual que su oponente, podía transformarse en lo que quisiera.

– Traigo la orden celeste de arrestarte inmediatamente.- Dijo Nata.

¿Arrestarme tu a mi? Como el Emperador de Jade no me de el puesto que merezco, no pararé de luchar hasta sentarme en su tronó.- Replicó el Gran Sabio.

Nata, al presenciar tal arrogancia, se transformó en un monstruo de 3 cabezas y seis brazos con un arma celestial en cada extremidad. El Gran Sabio al verlo, se transformó en una horrible bestia de tres cabezas y seis brazos, blandiendo tres barras de hierro, en las que se mutó la de las puntas de oro. Semejante enfrentamiento hizo temblar la tierra como nunca antes se había visto en una batalla entre inmortales. Si poderosas eran la espadas y demás armas celestes de Nata, las tres barras no lo eran menos. Mas de treinta asaltos sin un claro vencedor, hasta que Wu-Kung soltandose un pelo, lo transformó en un clon perfecto de si mismo. Engaño a Nata con el clon y consiguió colocarse detrás de el y propinarle tremendo golpe con la portentosa barra que Nata no llegó ha esquivar totalmente. Su hombro esta seriamente dañado y debido a al horrible dolor, perdió todos sus poderes mágicos. Derrotado, a Nata solo le quedo huir rumbo al Palacio Celeste. exhausto por la pelea, Nata le contó todo al Emperador.

-¿Que le de el nombre de Gran Sabio, Sosia del Cielo? ¿Y sino lo hago no parará hasta que se siente en mi trono?-

El Emperador de Jade enfurecido, quiso mandar a todo sirviente del Imperio a por el mono, pero entonces, habló la Estrella de Oro del Planeta Venus.

-Si Nata no pudo con el, dudo que lo atrapasemos sin sufrir grandes perdidas. Mejor será que le deis lo que quiere y así lo tendremos contento, con un titulo que no tiene responsabilidad alguna ni salario.-

El Emperador aceptó e hizo traer al mono al palacio, para concederle su petición de ser el Gran Sabio, Sosia del Cielo. Wu-Kung aceptó por supuesto, es lo que quería. Ademas, le construyó una casa digna del mas alto rango de funcionario celeste, junto al jardín de los melocotones inmortales.

Ahora si se sentía Wu-Kung respetado y ademas su nombre figuraba para siempre en el Libro de la vida Sempiterna, del que nunca sería borrado para caer en el infierno del olvido.

De momento desconocemos lo que pasó después. Quien quiera saberlo tendrá que escuchar con antención lo que se dice en el siguiente capítulo.

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