No soy el mas mayor del reino, por lo que mis recuerdos de videojuegos comienzan un poco mas tarde que los de otros miembros. No digo que esto sea algo malo, solo es lo que es. Siempre he sido de PC, es mi terreno, donde me siento cómodo, donde tengo lo que mas me gusta, porque ademas, nunca he tenido ninguna consola de sobremesa. He disfrutado a posteriori de ellas mediante emuladores, pero me he perdido innumerables títulos, magnificas obras de arte, y, lo cierto, es que ahora me da mucha pereza disfrutar de esos juegos. Se que no me arrepentiría, pero se me hace duro coger un juego de la NES o de la Nintendo 64. Son juegos que muchos de ellos fueron pioneros en técnicas que se usan hoy en día, como Zelda y la fijación de enemigos, pero esas técnicas han sido tan pulidas que poco tienen que ver con lo que fueron antaño. Sufro, me cuesta mucho adaptarme y acabo por frustrarme, tampoco el resto de apartados ayuda a disfrutar de la experiencia a no ser que seas un fan de la saga o la época.

Lo poco que he jugado de sobremesas han sido los juegos de Team ICO y múltiples intentos a Zeldas, Marios y juegos de rol. Muchos de ellos los he logrado terminar gracias a la potencia de los móviles actuales y los emuladores, lo cual refuerza la postura de este articulo. Pero bueno, dejemos mi vida presente y paseemos por la de mis recuerdos.

Así se veía el juego. No es demasiado fancy para hoy en dia ¿ehh?

Hoy he venido ha hablar de mi corta experiencia, real y en su momento, de un Zelda. Esto se traduce en los títulos de Game Boy, The Legend of Zelda: Oracle of Ages y Oracle of Seasons. Estos dos juegos que fueron lanzados al mercado en 2001 para la ya casi remplazada Game Boy Color, pudiendo jugarlo en la Advance con un par de pequeños extras, nada importante. Seguía por lo que tengo entendido una estructura típica de Zelda, buscas objetos mágicos, en este caso esencias, en una mazmorra, la completas con el objeto que encuentras dentro, y ese objeto te permite acceder a otras áreas del mapa. Pero hoy esto no es lo lo que nos atañe, aquí he venido a hablar de mi libro.

Da igual la historia, dan igual las mecánicas, lo que importa hoy es mi experiencia con este juego y su hermano. Y es algo que me resulta curioso, que casi no se ve; los juegos en parejas son algo raro, muy raro, hasta donde sé es algo único de las portátiles de Nintendo (aunque es probable que me equivoque), y lo cierto es que me parece razonable que no sea una formula común en el mundo de los videojuegos, ¿tener que comprar dos juegos para tener una experiencia completa? ¿Estamos locos?

Pero, aquí es donde radica la importancia de las consolas portátiles, y sobre todo cuando lo asociamos a la infancia. Aunque no sea exclusivo de esta edad, quien ha nacido en los 90 ha disfrutado de estos títulos con una intensidad enorme, todos sabemos como disfrutábamos las cosas de niños, y aunque sigamos haciéndolo, NUNCA nada es como cuando tenias 10 años. La Game Boy color fue mi consola, he tirado mas horas en ese cacharro que en ningún otro dispositivo móvil y eso que me paso el día pegado a mi Android, pero lo mas importante de todo esto es, que pude disfrutarla rodeado de mis amigos, cada uno con su consola, nos comprábamos los juegos salteados para poder cambiárnoslos, y con Pokemon, mi mejor amigo y yo, dimos tanto el coñazo a nuestras madres para que nos compraran a cada uno un color que creo que todavía nos guardan rencor.

Eran experiencias mágicas. Pero Zelda… Zelda fue distinto, nunca había visto un The Legend of Zelda, oí a gente hablar de ellos, pero nada mas. Mi madre me regalo Oracle of Ages, o por mi cumpleaños o por alguna ocasión, y logramos que le compraran el otro a mi compañero. Mientras escribo esto, puede que sea la nostalgia la que habla o la poco fiable memoria de un niño, pero no recuerdo un juego que haya disfrutado mas que este, y, sinceramente, no quiero pensar que la esta sensación sea falsa o este difuminada por mis recuerdos, porque realmente me invade la felicidad mientras escribo esto.

Así era el mapa exterior del Oracle of Ages en su version del presente, es igual de grande que en pasado y las mazmorras añaden mucho terreno también.

Recuerdo la primera vez que me pase el juego, fueron semanas de intensas partidas, tal vez meses. No recuerdo bien. Mis capacidades de resolver puzzles con 10 años no estaban tan desarrolladas y los bosses suponían una dificultad grande, comprender mecánicas en aquel entonces era mas difícil. Siempre fui de soluciones frontales. Cada día, llegaba al cole entusiasmado para encontrarme con David (Mi amigo) y comentar donde estábamos, que habíamos descubierto y que objetos nuevos habíamos desbloqueado. Después, en el recreo y la hora del comedor sacábamos nuestras Game Boy y nos las cambiábamos un rato. Los objetos nuevos (Algunos eran distintos en cada version) y las zonas exploradas eran como una droga, tras esto si alguno tenia problemas con alguna zona nos ayudábamos (La mazmorra de la tripa de Jabu-Jabu nos mantuvo ahí durante al menos una semana). Pasamos muchas horas juntos explorando este mundo y eso fue fantástico, no se quien tuvo la idea de sacar dos ediciones distintas de un juego, pero fue un genio.

Y de pronto todo acabo. Logramos durante un recreo eliminar al boss final y había terminado. Con una mezcla de satisfacción y tristeza vimos como los títulos de crédito avanzaban. Ya solo quedaba cambiárnoslos y volver a jugar cada uno a la version del otro, no era para nada malo, pero ya no era lo mismo. Algo nos sorprendió cuando acabamos, vimos un código. Rápidamente nos metimos al aula ignorando a los profesores que nos decían que no se podía entrar y cogimos lápiz y papel para apuntarlos.

Resulta que introduciendo ese código en la version contraria desbloqueabas cosas nuevas, pero estas no eran automáticas, suponían investigación, exploración y sobretodo compartir. Volvíamos a tener nuestra aventura. Regresamos a casa con los juegos cambiados y cada uno con su papel comenzamos una nueva partida, todo volvió a comenzar. Otra vez las charlas al llegar al cole, “Pues un tío me ha dado noseque código para su sobrina, creo que esta nosedonde” y otra vez a llegar hasta allí. Introducías el código y te daban objetos y mejoras secretas. Los diálogos cambiaban de vez en cuando y se mencionaba un boss final mas fuerte. Vimos alguna guía para conseguir la espada maestra, porque no solo había que tener el código, también teníamos que llegar hasta donde se introducía, y algunas cosas se nos escapaban a esa edad (No nos engañemos, ahora siguen escapándose). Recorrer Holodrum y Labrynna enteros de vez en cuando, hablando con todo el mundo, se convirtió en costumbre.

Maldito Jabu-Jabu, todavía aparece en mis pesadillas.

E inevitablemente llegamos al final nos volvimos a pasar los jefes, esta vez mas difícil y con otra localización extra. Y entonces cada uno quisimos volver a pasarnos nuestro juego, esta vez sin tanta charla de por medio, eramos algo mas viejos y teníamos mas experiencia. Excepto por la puta dungeon de Jabu-Jabu, que seguía siendo igual de odiosa. Ahora comprendo lo del templo del agua, y eso que no he jugado a ese Zelda; no se que tiene esta gente con el agua pero son infernales esos mapas. Me pareció una experiencia redonda que no hubiese podido disfrutar hoy en día. Jugar con tus amigos en directo es categóricamente mejor para el Yo actual, pero, aquella espera entre que dejabas de jugar y llegabas al colegio al día siguiente, no la cambiaba por nada.

Y eso es todo, estos son mis recuerdos sobre The Legend of Zelda. Este articulo pretendía ser un recordatorio de estos dos Zeldas y un análisis serio sobre los juegos dobles, pero según estaba escribiendo, los recuerdos se amontonaban y acabo convirtiéndose en esto, un pequeño articulo de mi vida. Pero al fin y al cabo, ¿no es esta la filosofía de estos juegos?¿Existe alguna forma mejor de transmitir sus intenciones?, puede que apelar a las emociones parezca una trampa para mejorar la visión de este juego, pero,  ¿no estamos aquí por eso?. Vivir aventuras, y no estoy diciendo ver como otros las viven, sino sentirlas en tus carnes, convertir las derrotas de Link en nuestras derrotas y sus victorias en nuestras victorias. Esto es, justo la herramienta mas poderosa de un videojuego. Recordarlo no ha hecho nada mas que avivar el hype que tengo con Breath of the Wild ya que es el segundo Zelda que poseeré y Switch mi única consola portátil desde la Game Boy Color. Me despido con una sonrisa en la cara, no sin antes deciros que el Hada Tingle también esta en esta entrega y si no sabéis quien es este maldito personaje, os dejo con un hilo que recoge a la perfección su maldad.

 

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