Imaginemos por un momento que el algoritmo para recrear las tres dimensiones no se hubiera descubierto, que simplemente se hubiera avanzado en todos los demás aspectos excepto el de añadir una dimensión más. Sería probable que sólo hubieran juegos de avance lateral o vertical, perspectivas isométricas y cosas por el estilo. Mi duda en toda esta diarrea mental que estoy exponiendo es: ¿Serían mejor los juegos de esa realidad alternativa a los actuales?

Si pensamos en joyas como Bioshock, Mario Galaxy 2 o Half-Life por ejemplo, evidentemente la balanza se inclina al no. Pero vamos a obviar injustamente todo el género tridimensional al completo, de un plumazo, y vamos a quedarnos con el extenso universo de juegos bidimensionales actuales. Ya solo intentar numerar géneros se antoja complicado. Tenemos plataformas, lucha, beat’m up, estrategia, RPG, deportivos, lo que se le ocurra a uno, hasta de cocina. Una variedad que sin embargo existe en su mayoría desde los 8bits, para que engañarnos.

La innovación está en las formas, no en el género. Porque aunque Super Mario World sea tan bueno ahora como en su día, juegos actuales bien hechos como Rayman Leyends es mejor que casi cualquier plataformas de la época de 8-16 bits aunque sea por simples hechos técnicos. No solo hablo de los gráficos, eso es lo de menos, hablo de mejor control y velocidad de respuesta, de 60Hz, más elementos en pantalla, etc. Ahora todo funciona mejor y las mecánicas de siempre profundizan mucho más en sus posibilidades, aunque no tantos consigan hacer juegos memorables a la altura de los clásicos. Curiosa contradicción.

Homenajear los clásicos ha sido la forma más común de avance en las rutinas o fórmulas ya conocidas. No nos engañemos, hay muchos juegos malos que lo intentan, pero que simplemente no tienen la genialidad creativa de aquellos juegos que imitan y que te dejan una sensación parecida a cuando juegas a varios niveles poco inspirados de Mario Maker y te hace ver lo difícil que es un diseño inteligente de un juego. Pero no hay que desanimarse, los juegos buenos o excelentes son ya comunes a día de hoy y casi inabarcable el poder jugarlos a todos.

Al tema que me despisto, se suele asociar esta rama del homenaje y a cualquier cosa que huela a pixel, con el mundo indie, aunque es justo decir que cada vez compañías más grandes se dedican a la elaboración de este tipo de juegos. Razón no falta en parte porque hay mucha gente que sabe programar y tiene buenas ideas, que se puede agarrar a lo asumiblemente económico de crear un proyecto de estas características y llevarlo a cabo. Cave Story fue desarrollado por una sola persona y derrocha talento a pesar de sus limitaciones. Otro juego que no podría haber existido de otra manera es Super Meat Boy. Fue el trabajo de dos chavales que se lo jugaron todo por ese juego que tenían en su cabeza. Resultó ser un concepto que cambió los juegos de plataformas y se ha notado su influencia en prácticamente todos los títulos del género desde entonces. Por poner un ejemplo más actual y de merecido éxito, Shovel Knight. Un popurrí de Megaman, Ducktales, Mario Bros 3 o Zelda 2, con estética NES por supuesto, que lejos de quedarse en el homenaje, ahonda en lo que se basa para ofrecer una experiencia más profunda con las bases de estos juegos y sentirse ante algo nuevo, con entidad propia. Hay fórmulas que no se agotan, todo depende de la capacidad de innovar en ellas, al menos es la conclusión que llego con todo esto.

Pero, y aquí está el kit de la cuestión de todo esto, ¿qué pasa con aquellos juegos en dos dimensiones que basan sus mecánicas en fórmulas de juegos en tres dimensiones?. ¿Habrían existido? Por ejemplo, el sigilo no se inventó en Metal Gear Solid de PSX, pero si las bases que se han mantenido hasta ahora en este género. Mark of the Ninja, juego increíble que hay que jugarlo si o si, tiene mecánicas de sigilo idénticas a los mejores del género tridimensional, y el resultado es que no tiene nada que envidiar jugablemente a ninguno de ellos.

Hyperlight Drifter, juego olvidado de 2016, es un Hack & Slash puro y duro, no un action RPG o un Zelda, y es un género que se inventó con juegos como Devil May Cry.

En conclusión y retomando la pregunta del primer párrafo, no creo que al género de las dos dimensiones le hubiera venido bien esta realidad alternativa sin tercera dimensión, porque si bien con la llegada de PSX sobretodo, se defenestró a cualquier cosa que no tuviera polígonos y convirtió a las dos dimensiones en algo obsoleto para muchos, las tornas han cambiado. La vuelta al scroll lateral está más viva que nunca, y no sería para tanto sin las influencias de los grandes juegos salidos desde los 32 bits hasta ahora, sin retroalimentarse de sus mecánicas e ideas sería inimaginable haber llegado a la variedad que existe hoy día.

Sobre El Autor

charlescolgao

Considero la segunda vida de los plataformas en 2D como un remanso de paz ante los callofduttys, fifas y assasins creeds. podcaster del reino, el de los neones

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