Muy buenas amigas y amigos del Reino, el título del artículo es bastante claro, aunque me gustaría especificar que no estoy de acuerdo con usar el término “Gamer” pero para simplificar y para que se me entienda, lo he usado en esta ocasión, ya que es una palabra que está muy de moda entre los jugadores y que sirve para definir a una persona que juega a videojuegos habitualmente y tiene una cierta experiencia. Ya más o menos os podréis imaginar de que voy a referirme en esta ocasión, y es una situación en la que muchos de vosotros seguramente os sentiréis identificados. Lo comentábamos en el último podcast que grabamos, la industria nos ha llevado por unos derroteros que hemos llegado a un punto que compramos más juegos de los que nuestro tiempo nos permitiría disfrutar, es así en la gran mayoría de los casos, el debate se centraba en nuestro afán consumista, concretamente en las ediciones coleccionistas, pero yo quiero ir un poco más allá, y centrarme solamente en el juego en si, independientemente de la edición que sea, esta situación se agrava si el consumista en cuestión es un padre de familia, con todo lo que ello conlleva… Trabajo, atender a nuestros hijos en su crianza, disfrutar de la compañía de tu señora, etc. Esto nos hace frustarnos de vez en cuando por que no le dedicamos a nuestro hobby todo el tiempo que nos gustaría, y al tener la independencia económica de la que disfrutamos, nos compramos los juegos con la coletilla del “ya lo jugaré” 

El perfil de estas personas es el siguiente: Varón, padre, casado o con pareja estable y compartiendo vivienda, con edad de 28-30 años en adelante y con independencia económica. Estas personas también, en su infancia ya eran aficionados a los videojuegos y seguramente pudieron disfrutar de una consola de 8 o 16 Bits (Master System, Mega Drive, Super Nes…) y al tener que depender de la economía de sus padres, unido a que el ritmo de novedades por esa época era bastante inferior al de hoy día, hacía no poder comprarse todos los juegos que deseaba ya que nuestro consumo se resumía a como mucho 2 o 3 juegos al año, y de esa manera, a día de hoy, intenta saciar su hambre consumista de videojuegos que en aquella época no pudo satisfacerse.

También hay que sumar las horas que ciertos juegos requiere para poder completarlos y disfrutarlo plenamente, estos juegos demandan largas sesiones (2/3 horas mínimo por sesión) para poder saborearlos de la manera adecuada, de lo contrario nuestra experiencia no será satisfactoria. Un ejemplo claro es el caso por el que estoy atravesando con Fallout 4 llevo cerca de 30 horas en algo más de 1 mes, y eso que en la ultima semana le he pegado un buen achuchón, pero a este ritmo, ¿Cuanto tiempo voy a necesitar para completar un juego como Fallout 4? ¿Estoy disfrutando realmente del juego con las sesiones que le dedico? Eso sin contar los juegos que están haciendo cola en la estantería… Xenoblade Chronicles X, The Witcher 3, MGS V… lo comenté en el debate, a día de hoy no se si seré capaz de terminar los juegos que tengo sin tocar en mi colección, los cuales abarcan tanto de la actual generación como de pasadas. Por eso hay veces que me hace ser más selectivo a la hora de elegir que juego debo jugar en determinados momentos, e intento combinar calidad, duración no muy larga con una experiencia intensa.

Sin duda, un momento enternecedor

Sin duda, un momento enternecedor

Recuerdo cuando mi hijo tenia meses y cogí la habilidad de estar tumbado en el sofá cuando estaba jugando y con una pierna hacía mecer el carro para que se durmiera, podía pasarme bastante tiempo así, en esa época cualquier momento era bueno para jugar. Otra fase por la que pasamos los “padres gamers” es cuando nuestro retoño ha cumplido ya cierta edad, normalmente suele ser a partir de los 5/6 años, que es cuando el niño ha empezado a desenvolverse con cierta soltura con el mando, y te empieza a desplazar casi sin darte cuenta de ese espacio tan preciado que tenemos para evadirnos de la realidad y sumirnos en nuestro mundo virtual. ¿Que padre no ha llegado a su casa y ha visto a su hijo jugando a nuestra consola? Esto puede tener el lado bueno y es que en un futuro podemos tener compañía en esos juegos que se disfrutan más cuando lo jugamos en cooperativo, y siempre y cuando dejemos usar las consolas a nuestro hijo con moderación, por supuesto, por que aquí un servidor es un jugón de toda la vida, pero si había que ir a jugar a la calle era el primero que soltaba el mando.

Cualquier momento es bueno para jugar

Cualquier momento es bueno para jugar

Situación cada vez más típica

Situación cada vez más típica

En el apartado de las estadísticas, os voy a pasar unos datos que cuanto menos son curiosos. En España el 84% de los padres juegan a videojuegos, un dato sorprendentemente alto, de ellos el 80% ya jugaban antes de ser padres, lo que quiere decir que hay padres que sus hijos los han motivado a meterse en este mundillo, aunque supongo que la gran mayoría serán juegos de corte casual. De los padres jugones, el 46 % asegura que juegan mucho menos que antes, debido obviamente a la falta de tiempo, sin embargo el 20% declaran que juegan más… que me digan el secreto. Otro dato esclarecedor es que el 82% de estos padres consideran que jugar con sus hijos a videojuegos activa su mente, mientras que el 54% lo hace por que consideran que son educativos. Otra cifra que me ha llamado la atención y que habla por si sola, el 52% de los padres que no son jugones, argumentan que los videojuegos provocan violencia, esa afirmación genera un debate que no voy a poner aquí de manifiesto por que no entra al caso, pero cualquiera que tenga un mínimo de conocimiento sobre los videojuegos sabrá a que tipo de debate me refiero, y por otro lado están los padres jugadores, los cuales, el 22% afirman esto mismo.

(Estos datos han sido sacados de la asociación española de videojuegos, podrás visitar dicha página pinchando aquí)

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En definitiva ser “padre gamer” es muy difícil, el ritmo de vida y el estrés al que nos hemos acostumbrado lo hace aún más difícil, compramos más de lo que podemos jugar, como he dicho, mezcla de hambre consumista videojueguil con independencia económica. Tenemos que acudir a altas horas o aprovechar cualquier espacio de tiempo para canalizar nuestra afición. Pero en el equilibrio está la virtud, hay que jugar a videojuegos para saciar nuestro hobby, es hasta necesario diría yo para desestresarnos, pero no ya con los videojuegos, si no con cualquier tipo de afición, pero por supuesto, sin faltar a las necesidades de nuestra familia, que es más necesario sin duda. Y si se hace en compañía de ellos, pues mejor todavía, por que por suerte, también hay juegos en la industria para ello, si no para eso está nuestra querida Nintendo que tiene una política totalmente adaptada para que sus juegos lo puedan disfrutar la gran mayoría de la gente, aunque en otras cosas no estemos muy de acuerdos con ellos, en ese aspecto lo bordan.

Nunca perdáis la ilusión por jugar, y si lo hacéis en compañía de otra persona mejor, y si esa persona es vuestro hijo entonces la experiencia es completa. Un saludo a todos los padres gamers y madres, que también las hay, por supuesto.

Un saludo a todos y hasta la próxima, ¡A VICIAR, JUGADORES!

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